El Ombú que Recuerda los Pasos
El Ombú que Recuerda los Pasos
El Ombú que Recuerda los Pasos
Versión consagrada en el Portal del Sol, Artigas, Uruguay
En el norte de Uruguay, donde el sol nace entre ríos y piedras, existe un
lugar llamado Portal del Sol. No aparece en los mapas comunes,
pero quienes han caminado por allí lo reconocen por el silencio que canta y el
cielo que parece recordar.
Bajo un antiguo Ombú —tan ancho como los brazos del viento— vive Mateo,
un niño que escribe las voces que otros olvidan. No escucha palabras: escucha
pasos. Y cada paso, para él, es un relato esperando nacer.
Mateo se sienta cada tarde contra el tronco del Ombú, con un cuaderno
heredado, un mate tibio y una mirada que parece abrazar el horizonte. Allí,
mientras el río Cuareim serpentea a lo lejos y una flor de ceibo florece entre
la hierba, comienza el ritual:
"¿Qué guarda un árbol cuando la gente lo mira sin preguntar?"
Las raíces del Ombú responden. Le cuentan historias de caminantes que
dejaron risas, de abuelas que sembraron versos, de niños que se perdieron en
juegos y volvieron convertidos en estrellas.
Mateo escribe todo. Y en sus letras hay brillo, como si el papel tuviera
memoria. Al poco tiempo, las palabras comienzan a viajar: llegan hasta México,
Brasil, Japón. El Portal del Sol se vuelve puente, y el Ombú canta en lenguas
nuevas.
Una mañana, cae del árbol una hoja distinta. No tiene nervaduras, ni color
de otoño. Tiene luz. Y en ella, Mateo entiende que no escribe cuentos: escribe
caminos. Que el árbol no es solo suyo: es de todos los que saben escuchar.
Su última frase, antes de seguir el viaje, fue:
"El Ombú guarda los pasos, pero el Portal los transforma en
luz."
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