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Las vacaciones en el Portal del Sol

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  Las vacaciones en el Portal del Sol . Las vacaciones no llegaron con el ruido de los relojes ni la prisa de las maletas; llegaron con el primer rayo de luz filtrándose entre las ramas del viejo algarrobo . Esta mañana, el tiempo parece haberse detenido, permitiéndonos simplemente ser. La Ceremonia del Mate Sentado bajo la sombra generosa del gran árbol, el ritual comienza. El sonido del agua caliente encontrándose con la yerba mate es la única música necesaria para iniciar el día. Acompañado por el coro incansable de los pájaros que celebran el nuevo sol, cada sorbo de mate es un ejercicio de gratitud. El aire huele a tierra fresca y a la libertad que solo el campo sabe otorgar. Mientras el vapor del mate asciende, la escena se completa con un movimiento pausado: La tropilla silenciosa: Un grupo de caballos cruza el horizonte cercano, sus pasos apenas audibles sobre la hierba, como si ellos también respetaran el silencio de la mañana.   De tanto en tanto, la figur...

Una tarde de verano en el Portal del Sol

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  Una Tarde de verano en el Portal del Sol . El aire en el Portal del Sol tenía un aroma particular esa tarde: una mezcla de pino templado por el calor, tierra seca y el perfume dulce de los jazmines que anunciaban, sin dudarlo, que el verano finalmente había llegado. No era una tarde cualquiera; era el reencuentro. De dos amigos,  Julián y Mateo se sentaron en el viejo muro de piedra, el punto exacto donde el valle parece abrirse para dejar pasar la brisa. Durante meses, las responsabilidades y la distancia habían mantenido sus risas en pausa, pero bastaron cinco minutos bajo aquel cielo naranja para que el tiempo se evaporara.   - La risa: Comenzó con un chiste interno, uno de esos que nadie más entiende.  El sol, en su punto más bajo, bañaba todo de un dorado intenso, haciendo que hasta las sombras parecieran llenas de vida.   No hablaban de lo que debían hacer, sino de lo que soñaban ser. A medida que el calor del día cedía paso a la frescura del atardecer...

Visitando la Costa de Oro encontramos…

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  Visitando la Costa de Oro encontramos… …un corredor de luz entre el río y el cielo, donde cada balneario es un susurro de historia y cada playa, un altar de memorias compartidas. Encontramos comunidades que viven al ritmo del agua, donde la hospitalidad no es gesto, sino costumbre. Casas coloridas, ferias artesanales, pescadores que saludan con la mirada y jóvenes que danzan con el viento. Encontramos la armonía entre lo sencillo y lo sagrado: •   Playas que se extienden como mantos dorados, abrazando el horizonte. •   Bosques de pinos y eucaliptos que murmuran secretos al caminante. •   Arquitecturas simbólicas como el Cristo Obrero, que elevan el espíritu sin palabras. •   Murales, esculturas y plazas que celebran la convivencia y la belleza cotidiana. La Costa de Oro no se recorre: se escucha, se contempla, se honra. Cada paso es un ritual, cada encuentro una constelación de afectos. Aquí, el tiempo se diluye en la brisa, y el alma encuen...